bueno q aqi te dejo el principio de mi novela, para que entiendas un pokito más de que va, y en los siguientes posts, la continuación a lo escrito. Un Bsazo, majo, que te guste.
Prólogo
Es curioso como funciona la memoria. Los recuerdos nuevos sepultan a los viejos, que van volviéndose difusos y al final, como alguien a quien ves a través de una densa niebla, solo eres capaz de distinguir a grandes rasgos las cosas ocurridas. Así, detalles como que vestido llevaba aquel día tu amiga, o que chiste fue aquel con el que tanto te reíste, se los lleva el viento, como a las hojas secas en otoño.
Es por eso que lo que pasó aquel día de enero de hacía ya tres años, es algo complicado de contar, algo difícil de recordar. Son muchas las cosas de ese día que ya he olvidado.
Recuerdo… recuerdo que yo solo tenía 12 años. También puedo ver aun en mi mente la sonrisa de Elis con esos dientes tan blancos que tenía. Siempre envidié esa sonrisa franca y natural de Elis, tan bonita. Supongo, ahora siendo objetiva, que no había mucho que envidiar, porque ella murió aquella tarde de Enero de hace tres años y yo… aun estoy viva y puedo sonreír, aunque no lo haga a menudo.
Yo entonces vivía en la Aldea Sur de Aleshtes. Era feliz. Muy feliz. Tenía tres amigas: Elis, Nerea y Amanda. Y mi nombre… Bueno, entonces me conocían por Selena, aunque hace tiempo que uso nombres falsos allá donde voy. Nerea era una chica un año mayor que yo, de piel de porcelana y cabello anaranjado, bastante pecosa, he de añadir. Alegre pero con un carácter tranquilo, tanto que a veces rozaba lo perezoso. Era el tipo de chica a quien le gustaba pasar el tiempo tirada en un banco con sus amigas, Amanda era de piel ni muy morena ni muy blanca, pelo castaño oscuro, rozando el negro, y ojos también oscuros, era sin duda mi mejor amiga y lo sigue siendo. Elis era de mi misma edad, de piel aceitunada, cabello moreno y ojos verdosos. Era divertida y bastante activa, jamás te aburrías a su lado.
Allí donde viví una vez era (parecía) una aldea tranquila y bonita. El único problema es que era tan engañoso como los matorrales de ortigas que crecían al lado de mi antigua casa.
Desde el día en el que tuve que huir, mi vida no ha sido la misma.
Capitulo 1
No juegues con fuego
*Diciembre de hace 4 años*
En el centro de la región hacía un frío helado pero en la Aldea Sur, las costas suavizaban la temperatura por lo que la nieve no llegaba a nosotras jamás. Aun así tiritábamos todas juntas, sentadas en un banco de piedra del Parque Principal. Nerea había empezado a castañear, pero pudo hablar con claridad cuando dijo:
- Estoy harta.- se quejó.- hace frío.
- ¿y que quieres que haga en la estación fría? ¿Un calor sofocante?- pregunté yo.
- Que mala eres, Sely.- dijo Elis con sorna.
- Al final resulta más fácil abrigarse que usar un hechizo elemental. -Comentó Amanda. - a mi todavía me cuesta crear un pequeña llamita y no quemarme.
En Yerlara nos enseñan desde pequeños hechizos básicos, esto es sencillamente por que a pesar de sus paisajes idílicos, Yerlara es tan engañoso como mi aldea. Los monstruos que habitan en los rincones oscuros, las bestias que acechan en caminos estrechos y el frío helador que calaba en la misma alma en la estación fría y que cubría de nieve las Montañas y los tejados de las casas del interior de la región, amenazaban nuestra existencia.
- Cuando era pequeña, mi institutriz me contaba cuentos acerca de otros mundos.- Nerea había comenzado la frase emocionada, pero no había podido evitar tener un deje de indignación al decir “institutriz”. En el fondo, y a pesar de tener unos padres adinerados, Nerea envidió siempre nuestra situación. Cuando mencionó a su niñera, creo que no pudo evitar pensar que todos esos cuentos nos los contaron a nosotras nuestras madres biológicas y no una mujer pagada para hacerlo. - ¿os imagináis? Mundos sin magia. ¿Qué harán contra el frío? ¿O contra los Korlts? ¿Creéis que no tendrán tampoco Korlts?
Korlts. De pequeña siempre pensé que eran invenciones de mi madre para que apurara la sopa. Últimamente ya no lo tengo tan claro. Y si fuera verdad, tengo un problema porque los Korlts se alimentan de carne, humana, élfica o de lo que sea. Carne.
- No seas tonta.- dijo Elis.- todos saben que los Korlts no existen. Venga ya, ¿perros gigantes con cuernos de cabra y dientes como cuchillos? ¡Jua!
- lo que pasa es que no vienen a las ciudades, lista.- replicó Nerea.
- Son cuentos de niños, Nerea, madura un poco.- El que habló en ese momento no fue ninguna de nosotras cuatro. Era Rulf. Gordo, bajito y muy irritante.
- No seas pedante, Rulf. Tu eres un casi un año menor que yo, eso son dos años menos que Nerea. - dije haciendo las cuentas en voz alta.- vaya, ¡espera! Eso significa… que eres aun más mocoso de lo que me esperaba… Solo tienes… 11 años. Apuesto a que aun no sabes ni encender una llamita chasqueando los dedos ¿Qué haces hablando de madurar?
- anda Sel, realmente debe fastidiarte ser más tonta que “un mocoso de once años”,- dijo poniendo la voz más aguda, en un burdo intento de intentar imitarme.- porque para que lo sepas, yo se encender una fogata con facilidad. Que por cierto, sino lo sabías cumplo dentro de un mes
- Ni que eso tuviera que ver. De todas maneras déjate de tonterías no puedes hacer fogatas.- le contesté.
- ¿Qué no? Vas a ver.- Rulf se puso rojo. Con la lengua fuera y el ceño fruncido. Tenía una cara de concentración bastante divertida. Pero entonces saltó Amanda, quiza la más sensata del grupo.
- No hagas tonterías, Rulf. El fuego es algo peligroso.
Pero en vez de parar, Rulf se enfureció, con lo que su cara acabó por parecer un tomate.
- ¡Lo dices porque no quieres ver que soy más listo que todas vosotras!- chilló. La voz le había subido mínimo dos octavas.- ¡soy el mejor! ¡Y lo vais a ver!
Y disparó un escupitajo de fuego a una ramita cercana, que prendió rápidamente, con la misma furia con la que él había gritado segundos antes. Orgulloso, señaló el palito encendido, como si nos estuviera enseñando un trofeo y no un palo ridículo ardiendo. Pero entonces, la expresión de nuestras caras cambió rápidamente, pronto todos expresábamos horror y miedo. La chispa de fuego estaba extendiéndose con una velocidad asombrosa, en unos pocos segundos varios matorrales cercanos habían empezado a arder.
- ¡mira lo que has hecho!- grité. Pero Rulf no fue capaz de darme una respuesta coherente, tan solo balbuceaba cosas ininteligibles.
Elis intentó apagar el fuego pisoteándolo, pero solo consiguió quemarse las palmas de las manos y parte de las piernas.
En unos pocos minutos, el Parque Principal ardía al completo. Decenas de personas, miraban el espectáculo con una mezcla de fascinación y temor. Otros habían reaccionado y lanzaban torrentes de agua a los árboles, de los cuales salían columnas de humo y vapor que ascendían hacía el cielo. Yo solo tenía doce años, tenía miedo y estaba con la mente en blanco. No sabía que debía hacer. El fuego me había quemado la piel. Durante unas fracciones de segundos solo pude contemplar impotente el escenario de la estúpida fechoría de un estúpido niñato de once años. Después solo había una cosa que ocupaba mi mente, huir de ahí.
Y esa parecía ser también la idea que tenían en la cabeza mis amigas, que miraban a su alrededor buscando una ruta de escape.
Entonces una rama ardiendo cayó a pocos centímetros de mi cara y se estampó contra el suelo.
La gente opina que huir es muy fácil, corres y punto, pero no es tan sencillo cuando vayas a donde vayas hay algo de lo que huir y por entonces, estábamos rodeadas de árboles y arbustos incendiados. Por suerte no tuvimos que hacer nada para escapar del peligro porque varios hechiceros de la élite de seguridad habían conseguido abrirse paso entre el fuego hasta nosotras. Tan pronto como había comenzado, el fuego del Parque Principal se había extinguido. Entonces vi que mi madre corría hacia mí. Y fue lo último que vi ese día, porque me desplomé. Mi último pensamiento fue para el causante de mis problemas, porque desde que el fuego se extendiera, no lo había vuelto a ver.
***
Desperté en una sala iluminada por la luz de un mediodía con cielos despejados. Estaba tumbada en un jergón blanco, y noté que tenía vendados los brazos y las piernas. Me dolía todo el cuerpo. Respirar era un trabajo duro y como un efecto secundario del dolor generalizado que sufría notaba cada movimiento de mi cuerpo. Como subía y bajaba mi pecho y cuando, lentamente, moví mi mano hacia la figura que estaba de pie en la sala podía sentirlo con claridad. Lo que no sabía era hacía quien tendía mi mano, pero esperaba poder averiguarlo cuando quien fuese hablara.
- ¡Selena! Por fin despiertas.- era la voz de Amanda.- tu madre ha dormido toda la noche aquí.
Me di cuenta de que mi madre estaba dormida a pocos centímetros de mi brazo, sentada en una silla y con la cabeza apoyada en mi cama.
- ¿Cómo están?- pregunté en un susurro.
- Nerea está bien, aunque muy asustada. Elis ha sufrido quemaduras graves.- explicó Amanda.
- ¿Y tu?
- De una pieza.
-¿Y…?
- Muerto.- respondió secamente ella. Yo no soportaba a Rulf pero Amanda se había llevado bien con él en un momento, casi como para considerarlo su amigo.
-¿Cómo?
- Un árbol ardiendo le aplastó la pierna y… digamos que se asó a fuego lento.
- vaya. Una muerte horrible. Tampoco hacía falta ser tan explicita.- hice una mueca.
- Has preguntado tú.
- Emmm… y a mi ¿Qué me ocurre?- pregunté
- tenías unas cuantas quemaduras, habías respirado bastante humo y cuando te desmayaste te hiciste un par de rozaduras, aparte de eso nada.
Sel, te tengo que contar algo.
-dime.
- Es el padre Rulf, NOS odia. Para ser exactos nos culpa de la muerte de su hijo.
- ¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!
- Se inventa o cree, o que se yo, que le incitamos a encender el fuego, que….
- No me lo puedo creer, es absurdo.-mi tono de voz iba subiendo por momentos.- ¡RIDICULO!
Amanda me agarró de los hombros y me zarandeó.
- Selena, ¡Selena! Escúchame, ese hombre se ha vuelto loco. Recuerda que su mujer se murió el año pasado, ahora la palma su hijo… esta trastornado, Selena. Si nos culpa a nosotras, tenemos problemas.
- Por la Diosa madre, Amanda, ¿no creerás que va a hacernos nada?
- Cariño, no seas paranoica, las dos habéis pasado un trauma horrible pero eso no significa que ahora todo vaya a ser malo.- era mi madre, le habíamos despertado con los gritos.
- Claro que no, Amanda.- dije recalcando las palabras. Amanda desvió la mirada. Aun así, estaba preocupada.
0 comments:
Post a Comment